SUMISION DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLÍVIA

LLAMADO A UNA ACCIÓN URGENTE Y EQUITATIVA PARA FRENAR EL COLAPSO CLIMÁTICO Y RESTAURAR EL EQUILIBRIO CON NUESTRA MADRE TIERRA

El gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia denuncia que el actual proceso de negociaciones de la implementación del Acuerdo de París, en el marco de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), nos conduce a un inminente colapso del sistema de la Tierra.

Los países desarrollados que históricamente han usurpado el espacio atmosférico común con sus altas emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) producto de su modelo industrial continúan cometiendo un ecocidio con la Madre Tierra. Las actuales promesas de estos países en virtud del Acuerdo de París, y tal cómo se está implementando, llevarán al mundo a un calentamiento entre 3°C a 5°C mucho antes de fin del siglo XXI, ya que sus compromisos de emisiones no son suficientes para salvar al mundo de una crisis climática. Además, no es justo ni equitativo que los países desarrollados para limitar el aumento de temperatura a 1,5°C quieran imponer a los países en desarrollo una responsabilidad de igual magnitud, que refleja una contradicción, una gran injusticia y una miopía sorprendente.

No podemos continuar respaldando una modalidad de implementación del Acuerdo de París que condena a la Madre Tierra a una sexta extinción masiva y a una gran parte de la humanidad a su desaparición, para favorecer los intereses de los países desarrollados capitalistas y sus corporaciones. No podemos permitir que los poderes actuales nos lleven al precipicio debido a sus visiones mercantiles que buscan hacer negocios “verdes” con la crisis climática, invierten en la colonización de otros planetas, promueven tecnologías suicidas como la geoingeniería, y ven a la Madre Tierra y sus funciones ambientales como simples objetos y mercancías para ser comercializadas en mercados de carbono.

El actual modelo antropocéntrico, que pone a los seres humanos por encima de la naturaleza y los otros seres vivos, ha provocado la actual crisis climática y está modificando los ciclos vitales de la Madre Tierra, provocando el colapso de varios ecosistemas, la extinción de especies, el cambio de las formas de vida de cientos de millones de personas en todo el mundo, la extensión del hambre y la pobreza en el mundo y una migración climática creciente. Por ello, es urgente dar lugar a un nuevo horizonte civilizatorio basado en una visión cosmo-biocéntrica del Vivir Bien donde los seres humanos (sociosfera) viven en armonía con todos los seres vivos de la Madre Tierra (biosfera). Es necesario plantearnos un marco de horizonte civilizatorio que defienda la vida (biocomunidad) y no al Dios dinero y la codicia del capitalismo que está llevando a la desaparición de nuestra especie.

La prevalencia de la agenda de los países desarrollados y la ausencia de un verdadero pensamiento crítico en la CMNUCC está provocando el mantenimiento del status quo y la repetición de recetas que ya han fracasado. Todo ello preanuncia un resultado negativo catastrófico para la Madre Tierra. La COP26 debe dar un giro radical si queremos frenar el colapso climático.

El gobierno de Bolivia denuncia que la promesa de los países desarrollados de alcanzar emisiones “netas cero” hacia el 2050 es un engaño para no tomar las medidas urgentes que la situación requiere. La presente década es decisiva para frenar el colapso climático y hablar de promesas para de aquí a treinta años, cuando ya será absolutamente tarde, es una posición irresponsable y suicida con la vida en el planeta.

JUSTIFICACIÓN DEL URGENTE LLAMADO POR REDUCCIONES REALES DE EMISIONES DE CARBONO CONSISTENTES CON UNA TRAYECTORIA PARA REDUCIR LA TEMPERATURA POR DEBAJO DE 1.5°C.

El Acuerdo de París ha elaborado un modelo basado en las contribuciones voluntarias de los países con el objetivo de “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2°C encima de los niveles preindustriales y continuar con los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C encima de los niveles preindustriales, reconociendo que esto reduciría significativamente los riesgos e impactos del cambio climático”. Claramente, para los pueblos que cuidamos de la Madre Tierra y de la humanidad, el objetivo es impedir un aumento de la temperatura por encima de 1,5°C.

Todos los estudios e informes científicos muestran que los esfuerzos actuales de los Estados de los países desarrollados no son suficientes para detener la crisis climática en el mundo y estamos lejos de alcanzar este objetivo.

De acuerdo a sus compromisos climáticos, los países desarrollados debían reducir sus emisiones de GEI en al menos un 25 a 40% por debajo de los niveles de 1990 para 2020, sin embargo, entre 2008- 2012, los países desarrollados redujeron las emisiones solo en un 5%, y entre 2013 y 2020 lograron solo el 13%, según información de la Secretaría de la CMNUCC.

El “Informe especial sobre los impactos del calentamiento global de 1,5°C” del IPCC concluyó que para lograr el objetivo de un incremento no mayor de 1,5°C es necesario reducir las emisiones antropogénicas netas mundiales de CO2 en aproximadamente un 45% con respecto a los niveles de 2010 para 2030. Sin embargo, el Informe de Síntesis de las CDN del Secretariado de 2021 (FCCC/PA/CMA/2021/2), sobre las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (CND), algunas de ellas actualizadas al 2020 muestra una reducción promedio de las emisiones totales de GEI de solo un 0,5% al 2030 respecto a los niveles de 2010. Por lo tanto, existe una enorme brecha entre lo que requiere el planeta y la acción climática expresada en las CND de lo que hacen los países, en particular los países desarrollados.

Existen estimaciones de que solo nos quedan unos pocos años para que superemos el presupuesto global de carbono para alcanzar 1,5°C. La cantidad de carbono que se puede emitir a la atmósfera para limitar el aumento de la temperatura por debajo de 1,5°C (con un 66% de probabilidad) es de aproximadamente 195 Giga toneladas (GtCO2e)1, lo que significa que, a la tasa actual de emisiones de carbono por año, dicho presupuesto se agotará en menos de una década.

Por lo mismo, la promesa de los países desarrollados de alcanzar emisiones “netas cero” hacia el 2050 es, como se ha dicho, una falacia ya que hacia esta fecha la atmósfera estará con una cantidad de carbono que conducirá a un incremento de temperatura más allá de los 3°C. Así, algunos pocos países habrán seguido acaparando la mayor parte del presupuesto global de carbono en desmedro de los países en desarrollo, profundizando una situación injusta e inequitativa para los pueblos del mundo. Entonces, la consigna de alcanzar emisiones “netas cero” al 2050 no significa ningún compromiso serio ni efectivo con la Madre Tierra.

Limitar el aumento de temperatura a 1,5°C requiere compartir el presupuesto global de carbono existente restante de manera equitativa entre los países de acuerdo a sus responsabilidades históricas. Hacemos hincapié, en este contexto, al hecho de que los países desarrollados que generan altas emisiones, ya no tienen derecho a este presupuesto y no pueden seguir usurpando el presupuesto de carbono restante que por equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas corresponde a los países en desarrollo.

Cuando hablamos de equidad nos referimos, haciendo eco del Quinto Informe de Evaluación del IPCC (AR5, 2013-2014), a que se tiene que tomar en cuenta las responsabilidades en las emisiones históricas y presentes, la igualdad en términos de emisiones per cápita, la capacidad financiera y tecnológica de los países implementar acciones de mitigación y adaptación, y también el inexcusable derecho de los países a un desarrollo integral para Vivir Bien en nuestra casa común que es la Madre Tierra.

Además, estamos ante una situación totalmente injusta para los países en desarrollo porque éstos deben ampliar rápidamente sus esfuerzos hacia energía renovable y realizar mayores inversiones en adaptación y daños y pérdidas provocadas por el cambio climático. Sin embargo, la crisis de la pandemia de la COVID-19 ha creado un escenario adverso para el desarrollo integral de nuestros países y pueblos, que dificulta enormemente enfrentar los enormes desafíos del cambio climático y al mismo tiempo realizar inversiones en salud y reactivación económica y poder ganar, definitivamente, la lucha para erradicar el hambre y la pobreza en el mundo.

Más aún, en un contexto donde los países desarrollados se niegan de forma descarada y vergonzosa a cumplir con sus obligaciones y compromisos en virtud de la Convención y del Acuerdo de París, negándose a proporcionar recursos financieros directos, creíbles, predecibles, adecuados, nuevos y adicionales, así como se niegan a realizar una transferencia de tecnología eficaz y un desarrollo de capacidades hacia los países en desarrollo. Entonces, se pretende lograr que la carga de dar solución a la crisis climática recaiga sobre los países en desarrollo y sus pueblos, lo cual es moralmente inaceptable. Más aún, la imposición de medidas coercitivas unilaterales hacia algunos países tiene un fuerte impacto en su capacidad de respuesta a la crisis climática.

Es necesario recordar a los países desarrollados que sus modelos industrializados del pasado y el presente siguen siendo los principales impulsores del cambio climático, y que sus modelos coloniales, produjeron una inmensa “transferencia” de recursos naturales y medios financieros desde las colonias a sus países. Por lo tanto, los países desarrollados deben asumir su responsabilidad histórica con el cambio climático y con el desarrollo humano sostenible de los pueblos.

LA GRAN MENTIRA DE LAS EMISIONES “NETAS CERO” AL 2050

Los países desarrollados capitalistas están mintiendo a los pueblos del mundo, queriendo hacer creer que el objetivo de lograr emisiones “netas cero” hacia 2050 es un compromiso altamente ambicioso y significativo. Esto no es así, las emisiones “netas cero” significan que lo que estos países emitan quedará compensado por la absorción de una cantidad equivalente de GEI, siendo el balance entre emisiones y absorciones igual a cero.

Lejos de significar ambición climática, la frase de emisiones "netas cero” está siendo utilizada por la mayoría de los gobiernos de países desarrollados y corporaciones contaminantes para evadir su responsabilidad, disfrazar la inacción climática y, para aumentar la emisión de GEI a la atmósfera. En el centro de estas promesas se encuentran objetivos de reducción lejanos (al 2050) que no van a afectar las causas de la crisis climática y van a permitir continuar emitiendo carbono a la atmósfera. En este sentido, el informe de Brecha de Emisiones de la UNEP de 2020 pone de manifiesto la necesidad de trasladar los objetivos de emisiones “netas cero” a la ambición y a la acción a corto plazo.

También cabe mencionar que las estrategias de emisiones “netas cero” no se están realizando tomando en consideración criterios de equidad. Que el mundo deba alcanzar la neutralidad de emisiones el 2050, no implica que todos los países deban alcanzarla en la misma fecha. Esto constituiría una grave injusticia y vulneración del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y de las respectivas capacidades. En base a la equidad, los países del Norte global deberían alcanzar la neutralidad de emisiones mucho antes, mientras que los países del sur podrían alcanzarla después.

Adicionalmente, la promesa de emisiones “netas cero” no se basa en reducciones reales de las emisiones de carbono llevadas a cabo en los mismos países desarrollados, sino que dependen en gran medida de supuestas “soluciones basadas en la tecnología" y supuestas “soluciones basadas en la naturaleza" que están promoviendo la mercantilización de la naturaleza. Además, los países desarrollados están impulsando el establecimiento de mecanismos de mercado para contabilizar la reducción de sus emisiones, sin afectar sus actividades económicas, industriales y demás, pese a que el Acuerdo de París no tiene ninguna mención a la implementación de mecanismos de mercado sino solamente de enfoques cooperativos.

Denunciamos que estas supuestas soluciones promoverán un proceso de especulación del mercado de capturas de emisiones de carbono y excederán los límites de la verdadera capacidad de la naturaleza para reducir las emisiones. Además, afectarán drásticamente los derechos de las comunidades locales y los pueblos indígenas y los derechos de la Madre Tierra, en el contexto de la mercantilización y manipulación de la naturaleza para resolver el problema de las emisiones de los países desarrollados. Si esto sucede, viviremos en un mundo desnaturalizado y deshumanizado, que se mueve contra los ciclos vitales de la Madre Tierra.

LA NECESIDAD DE UN VERDADERO COMPROMISO GLOBAL PARA SALVAR A LA MADRE TIERRA

Los gobiernos y pueblos del mundo que se preocupan por el bienestar de todos los seres vivos de la Madre Tierra deben unirse contra el intento actual de las negociaciones climáticas de la COP26 de continuar legitimando una implementación del Acuerdo de París que crea inacción para los países desarrollados e impone la carga del cambio climático sobre los países en desarrollo, o el Sur Global. Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, advertía en una entrevista reciente de que en relación a la crisis climática “estamos llegando a un punto de no retorno” y añadía que “todavía tenemos tiempo, pero estamos al borde”. "Cuando estás al borde del abismo, debes asegurarte de que tu próximo paso esté en la dirección correcta"2

Con una enorme brecha entre las emisiones globales de GEI y los pobres esfuerzos de mitigación de los países desarrollados contenidos en sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (CND), y un presupuesto global de carbono cada vez más reducido, consideramos que el enfoque correcto es que los países desarrollados logren una reducción real de emisiones de carbono AHORA consistentes con una trayectoria para limitar el incremento de temperatura por debajo de 1.5°C con relación a los niveles preindustriales.

Para alcanzar este objetivo planteamos que los países que cuentan con emisiones acumulativas históricas significativas, tomen la iniciativa voluntariamente vinculante de realizar mayores recortes de sus emisiones para reducir adicionalmente 20 Gigatoneladas (GtCO2e) anuales al 2025 3, lo que significa que estos países, de acuerdo a sus responsabilidades comunes pero diferenciadas con el cambio climático, tienen que multiplicar entre cinco a diez veces sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (CND) para el 2025. A este escenario, el Estado Plurinacional de Bolivia lo denomina como la “Trayectoria en Defensa de la Madre Tierra”, que permite a los países en su conjunto actuar en base de la equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas.

A su vez, los países en vías de desarrollo deberán reducir paulatinamente sus emisiones sobre la base de la provisión por parte de los países desarrollados de mecanismos de financiamiento, transferencia de tecnología y desarrollo de capacidades adecuadas para todos los países.

La COP26 en Glasgow es el momento de frenar la hipocresía con la Madre Tierra y de mostrar claramente que hay una voluntad real en los gobiernos de impedir su colapso. Los pueblos del Mundo confían en que ese será el resultado.

DECISIONES A SER TOMADAS DE FORMA URGENTE Y EQUITATIVA EN GLASGOW

El gobierno de Bolivia y las personas que respaldan esta posición país, concluyen en la necesidad de agendar los siguientes temas en la COP26 en Glasgow para discutir y tomar decisiones urgentes:

Finalmente, recordando el Informe del Secretario General de las Naciones Unidas, Armonía con la Naturaleza A/75/266, párrafo 87 que solicita que “... la Asamblea General debería considerar la posibilidad de reunirse como Asamblea de la Tierra, donde los paradigmas no-antropocéntricos o centrado en la Tierra, que continúa evolucionando, puedan seguir desarrollándose y encontrar su lugar en el multilateralismo”; apelamos a las Partes y a la Secretaría de la CMNUCC para que apoyen el desarrollo de una Asamblea de la Tierra, para que tomen acciones urgentes para combatir el cambio climático y su impacto, abordando los vínculos entre la Convención y el Objetivo 13 del Desarrollo Sostenible bajo un enfoque no antropocéntrico e intercultural.

LA MADRE TIERRA Y LA HUMANIDAD CONVOCAN A UNA ACCIÓN URGENTE Y EQUITATIVA PARA LOGRAR UNA REDUCCIÓN DE EMISIONES QUE PERMITA LIMITAR EL INCREMENTO DE TEMPERATURA POR DEBAJO DE 1,5°C.

UN GRAN CAMBIO ES NECESARIO: DEJAR DE HUMANIZAR A LA NATURALEZA Y COMENZAR A NATURALIZAR A LOS SERES HUMANOS.

JALLLALLA PACHAMAMA


  1. The Constrain Project. (2021) ZERO IN ON. A new generation of climate models, COVID-19 and the Paris Agreement. https://indd.adobe.com/view/f1472ef8-eecb-4135-b0b6-78aabeea5184. [Accedido el 14 junio 2021].
  2. The Guardian 11 junio 2021: Interview António Guterres on the climate crisis: ‘We are coming to a point of no return’. https://www.theguardian.com/environment/2021/jun/11/antonio-guterres-interview-climate-crisis-pandemic- g7?CMP=Share_AndroidApp_Other [Accedido, 14 de junio 2021].
  3. En consistencia con UNEP. Emissions Gap Report 2020 Executive Summary (2020). https://wedocs.unep.org/bitstream/handle/20.500.11822/34438/EGR20ESE.pdf?sequence=25. [Accedido el 14 de junio de 2021].
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